😂 Quería atraparlos a todos, eso lo tenemos claro…
Mitch William Gross, un ciudadano de Iowa (EEUU) con demasiado entusiasmo por Pokémon fue recientemente sentenciado por gastar 140.000 dólares de su empresa en cartas coleccionables, videojuegos y otros caprichos gamer. El Pikachu de Popoke aún no se lo cree, pero si hay algo que no podemos negar es su gran nivel de fanatismo. Porque claro, ¿quién necesita camiones y rutas de transporte cuando puedes asegurarte un Seismitoad diabólico o un Charizard de Tipo Oscuro? Típico. Es lo que pasa cuando tu jefe te da acceso a la tarjeta corporativa, pero tú decides que tener una Gardevoir SIR es más importante que la economía local.
Según documentos judiciales, Gross no solo usó el dinero para armar el mazo más intimidante del vecindario, sino que además lo hizo mientras trabajaba como gerente de logística de Ruan Transportation Corporation, una empresa estadounidense dedicada al transporte y la logística. Ironía pura: el hombre que debía mover mercancía a través del país terminó en vez moviendo cartas holográficas desde su carrito de Amazon hasta su buzón de entregas. Y claro, cuando la empresa notó que estaban llegando sobres de Scarlet & Violet y no los camiones de turno, el Charmander de Ruan Transportation Corporation dejó de sonreír. (Al parecer a su jefe también le gustaba Pokemon… Pero con calma).
Si vas a tomar 140 mil dólares de tu empresa para coleccionar Pokémon, aparta un poco para el boleto de avión a un país sin extradición… Sólo en caso de que te lo estés pensando.
El sueño coleccionista de Mitch William Gross terminó con una sentencia federal y una factura que ni el mismísimo Mewtwo podría borrar con poderes psíquicos. Tras una investigación del FBI y la Oficina del Fiscal del Distrito Sur de Iowa, Gross fue condenado a cuatro meses de prisión federal, seguido de tres años de libertad supervisada. Además, deberá pagar 146.590,15 dólares en restitución a Ruan Transportation Corporation, la empresa que sin saberlo financió su aventura Pokémon por todas las regiones. Aunque las cartas no cotizan en Wall Street ni sirven para pagar abogados penalistas, hay quien sostiene que si Gross logra subastar ese Charizard holográfico podría cubrir al menos los honorarios de su defensa… o bueno, invitar al fiscal un café de máquina con lo que le quede en el bolsillo.
Lo más increíble de todo: hay declaraciones oficiales, aunque no del propio Mitch William Gross—quien, al parecer, decidió que guardar silencio era más estratégico que intentar justificar su inversión en Pikachu. Las declaraciones provienen del Departamento de Justicia de EE. UU., que calificó el esquema como un fraude cuidadosamente encubierto, señalando que Gross “caracterizó fraudulentamente” sus compras para evitar ser descubierto. Aunque no hubo declaraciones públicas del acusado, en Popoke no podemos dejar de imaginarlo diciendo ante el juez: “Invertí en las Eevee Evoluciones porque el mercado inmobiliario ya no es lo que era…”. Habría sido épico.
A Mitch Gross lo espera ahora en prisión Jesse y James, los famosos miembros del Team Rocket, quienes aparentemente están interesados en invitarle como el cuatro miembro del equipo.
En el comunicado oficial del Departamento de Justicia también se menciona que el caso refleja una tendencia creciente en la que artículos de colección, especialmente cartas Pokémon, se han convertido en objetos de fraude debido a su alto valor en el mercado secundario. Estas probablemente fueran las intenciones de Gross, después de todo… Nada de “lo hice por amor al arte” o “Alakazam me dijo que lo hiciera”. De él no tuvimos ni una sola frase que nos permita entender si el acusado pensaba que estaba construyendo un legado coleccionista como ningún otro, o sólo jugaba Monopoly con dinero de la empresa. Y al final, como todo jugador en racha que cree haber descifrado las reglas del juego, Gross terminó sacando la barajita más temida: “Vaya directamente a la cárcel sin pasar por Go ni cobrar 200$…”.
Al final, lo que parecía una jugada maestra terminó siendo una tragicomedia financiera con Pokémon de por medio, cargos federales, y una lección que ni el más brillante de los entrenadores Pokémon podría ignorar: si vas a apostar tu libertad por un mazo, asegúrate de que no venga con esposas incluidas… A menos que se trate de una intensa y dramática partida de otro juego de cartas donde el destino de la humanidad se defina constantemente a través de partidas, como Yu-Gi-Oh! Quizás sea justamente eso en lo que Gross esté pensando en ofrecerle al fiscal ahora mismo, aprovechando que seguramente tenga un mazo bastante bueno. Clase meta.
Increíble y gracioso a la vez…